Nuestro homenaje: Días de Recuerdo y Reconciliación

12/May/2015

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Nuestro homenaje: Días de Recuerdo y Reconciliación

Un 8 de mayo, hace setenta años,
concluía-previa rendición incondicional de la Alemania nazi-la Segunda Guerra
Mundial. Esta es la fecha conmemorada por la
mayoría de los países. En la Unión Soviética durante años-y
posteriormente en Rusia y otros territorios de la ex-URSS- la conmemoración es
el nueve de mayo.
En realidad, las fechas mencionadas hacen
alusión a la finalización de la guerra en Europa. En el frente asiático la
guerra continuó algunos meses más, hasta que el Presidente Truman tomó la
dramática, terrible decisión de lanzar la bomba atómica sobre Hiroshima y
Nagasaki. El 2 de septiembre de 1945 el Imperio del Japón-uno de los
principales responsables de esta inhumana conflagración-se rindió y allí sí, se
terminó todo.
Pasaron setenta años.
Cualquier guerra es horrible (pueden haber
guerras necesarias, nunca buenas) pero si puede haber una
«graduación» de las mismas, seguramente la Segunda Guerra Mundial fue
la peor, la más sangrienta de todas: por la cantidad de víctimas, decenas y decenas
de millones de personas; por la cantidad desproporcionada de víctimas civiles;
por el intento-parcialmente realizado-de genocidio del pueblo judío, la Shoah;
por el sufrimiento y por el horror; por las formas de exterminio. La tecnología
al «servicio» de la muerte.
Por la cantidad de personas, ejércitos y
países-de los cinco continentes-involucrados en la guerra. Por los millones de
familias desmembradas. Por los millones de inocentes que murieron y por
aquellos que no pudieron nacer. Por países, ciudades y comunidades
enteras-otrora en su esplendor-ahora destrozadas. Por las profundas
consecuencias de la guerra, varias de las cuales duran hasta hoy y perdurarán
por mucho tiempo más.
Para varios de los países finalmente
vencedores del nazismo o mejor dicho de la Alemania nazi -el nazismo aún no ha
sido derrotado, su veneno se esparció- las fechas arriba mencionadas se conocen
y hasta se celebran como el «Día de la Victoria». Y es comprensible
que así sea. Ya sea que se trate de rusos, franceses, ingleses, norteamericanos
u otros.
Pero
además de celebrar, corresponde reflexionar en días como estos.
En tal sentido, las Naciones Unidas, con buen
criterio, declararon en su momento a estas fechas como «Días del recuerdo
y  reconciliación».
Cabe reflexionar. Se debe reflexionar.
¿Cómo pudo ocurrir semejante hecatombe?
¿Cómo pudo ocurrir que Alemania no frenó a
Hitler a tiempo cuando aún podía hacerlo?¿Cómo pudo ocurrir que Europa-las
democracias-no lo frenó a tiempo, sabiendo ya quien era y cuando aún era posible?
(Hitler comienza sus conquistas territoriales bastante antes de 1939)
¿Porqué se permitió el desmembramiento de
Checoeslovaquia? ¿Por qué las democracias llegaron a ese grado de
debilidad-«apaciguamiento»-tan extremo?
¿Cómo
pudo Stalin, precisamente Stalin, pactar con Hitler, ese mal habido pacto
germano soviético, sin el cual difícil que la guerra hubiese estallado, por lo
menos en ese momento?
Son solamente algunas de las preguntas-entre
muchas-que nos formulamos.
Por supuesto que hay un trasfondo bastante
anterior a Hitler y a la Alemania nazi -Primera Guerra Mundial incluída y más
anterior aún- tanto en Alemania como en Europa.
De todos modos, si bien el nazismo fue el
culpable principal (nunca antes la «representación» del mal había
sido tan evidente) no hubiese llegado a
lo que llegó si en Alemania, cuando aún
se podía-República de Weimar antes de 1933- hubiese habido una oposición
sensata, responsable y unificada contra el nazismo que se venía y por sobre
todo no se hubiese llegado a lo que se llegó si las democracias, y la no
democrática URSS, hubiesen demostrado firmeza y energía, en lugar de extrema
debilidad y falta total de visión.
Hubo varias ocasiones de frenar a Hitler antes
de 1939.
Cuando finalmente se intentó, ya era demasiado
tarde.
¿Aprendió el mundo desde entonces? Si bien es
cierto hubo intentos y concreciones de reconciliación de países y se crearon
las Naciones Unidas; si bien es cierto que hay quienes estudian y son críticos con su pasado
-Alemania- para que tragedias como esta no vuelvan a ocurrir; si bien es cierto
que Europa está buscando desde hace décadas la Unión (Mercado Común, Unión
Europea) procurando, entre otras cosas evitar una hecatombe como la pasada; si
bien han habido países que con gran esfuerzo y trabajo han resurgido de entre
las cenizas; si bien han habido otros cambios favorables, por otro lado, el
mundo no del todo aprendió.
Genocidio de Camboya, genocidio de Ruanda,
«limpieza étnica» en territorios de la ex Yugoeslavia. Racismo,
antisemitismo, xenofobia y toda forma de discriminación posible siguen
proliferando en mayor o menor medida de acuerdo a las latitudes.
Pocos se salvan. Aquel que esté libre de
culpa…
Para peor, hoy en día imperan el fanatismo,
terrorismo y fundamentalismo como quizás
nunca hubo antes.
¡Cuánto hay que educar todavía a la humanidad
para implantar en las conciencias de todos la necesidad e importancia de los
Derechos Humanos!
Pasaron setenta años.
En las fechas arriba mencionadas, en primer
lugar un recuerdo para todos aquellos ejércitos, soldados (entre los cuales
también miles de judíos) civiles,
gobernantes que enfrentaron al nazismo con valentía, coraje y dignidad.
Para todos aquellos que lucharon y/o
colaboraron en la lucha contra la bestia nazi con «sangre, sudor y lágrimas»
y la derrotaron.
Un recuerdo para los millones y millones de
víctimas inocentes de todas las naciones, particularmente civiles. Nuestro
respeto hacia todos ellos.
En cuanto al pueblo judío, en las fechas
mencionadas no hay lo qué celebrar y festejar. Nada. Y no solamente porque
también tengamos nuestras fechas de recordación y conmemoración. Para el pueblo
judío fue noche y bruma. Fue la hecatombe total.
La Shoah marcó una cicatriz que jamás se
borrará del cuerpo del pueblo judío, por más de que haya resurgido de las
cenizas-metafórica y literalmente-con la creación del Estado de Israel.
Consciente o inconscientemente, la Shoah condiciona nuestras vidas, actitudes y
posturas, y también las del Estado de Israel y creo que lo condicionará durante
mucho tiempo más.
La Shoah fue la oscuridad total.
Solo queda recordar. Por supuesto educar. Y
trasmitir.
También buscar todos los mecanismos legales
para defender a las democracias.
Para
que horrores como estos nunca más vuelvan a repetirse.
Contra nadie!!
Lic.Rafael Winter (Rufo)